He tenido la suerte últimamente de poder realizar sesiones de formación para un cliente donde el objetivo es crecer en aspectos de sinergia y mejora continua.

Uno de los aspectos que hemos tratado en las muchas horas pasadas con cientos de personas es la gestión que hacemos del conflicto. ¿Por qué este aspecto? Simple. El conflicto es una parte inevitable de nuestras empresas y lugares de trabajo. Lo llevamos en los genes.

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